Breve Historia de nuestra Congregación

1. CONTEXTO HISTÓRICO DE LOS ORÍGENES

La vida del Carmelo español, a raíz de la guerra de la Independencia, (1798-1808), y durante las primeras décadas del siglo XIX, estuvo recluida en los conventos de clausura, donde las monjas sufrieron toda clase de maltratos, asedios e injusticias. Muchos monasterios fueron suprimidos, otros expropiados y pocos consiguieron ser recuperados para poder vivir en ellos una observancia regular, propia de su estado de vida religiosa claustral.

Durante el llamado trienio liberal español, (1820-1823), se dictaron decretos en los que fueron abolidas, suprimidas o reformadas las órdenes religiosas. Pero, el trágico momento decisivo, dentro de este proceso antieclesiástico, tuvo lugar el 8 de marzo de 1836, cuando el ministro Juan Álvarez Mendizábal decretó la supresión general de las órdenes religiosas, entre ellas, la carmelita. Así pues, en el periodo comprendido entre los años 1835 y 1875, aproximadamente, el Carmelo español quedo prácticamente extinguido.

Los frailes exclaustrados consiguieron mantener el ideal de la vida carmelita laical entre el pueblo sencillo y prepararon el terreno para posteriores siembras de fecundidad apostólica. Sin embargo, muchos de ellos, murieron sin haber conseguido el ideal deseado: ver restaurada su vida comunitaria. Todos estos años conocidos como pre-restauración, implicaron un proceso doloroso, lento y de gran esfuerzo.

Fue una etapa de clandestinidad, en la que muchos religiosos carmelitas supieron seguir siendo fieles a su vocación en el seguimiento de Jesucristo, cultivando la devoción a la Stma. Virgen del Carmen y el amor a la Orden. Esto permitió que se mantuvieran pequeños brotes de carmelitanismo en distintos lugares de España.
Hasta este momento, y desde la época de la baja Edad Media, la Orden había estado constituida, como el resto de órdenes mendicantes, por los frailes, que se consideraban como la Primera Orden; las monjas de clausura, a quienes se denominaba Segunda Orden; y la llamada Tercera Orden, a la que pertenecían personas seglares de ambos sexos, las cuales viviendo en su ambiente familiar, laboral y social, trataban de conseguir su propia santificación asimilando y viviendo la espiritualidad carmelita. Tenían su propia Regla y formulaban los votos de acuerdo con su estado, agrupándose en torno a los conventos carmelitas. Eran la
avanzadilla del Carmelo en el mundo de la época y estaban estrechamente vinculadas a la Primera Orden. Existían también las Cofradías del Carmen, con menos exigencias que tenían los Terciarios, pero muy extendidas en la Iglesia.
Es en la segunda mitad del siglo XIX, cuando aparece una nueva modalidad de vida religiosa carmelita: las Terciarias Carmelitas de vida común y regular. Aquí, precisamente, en medio de la realidad social, religiosa y carmelita, de finales de este siglo, es donde la Providencia de Dios hace surgir en la historia a nuestra Congregación, integrada dentro de la nueva modalidad de vida religiosa carmelita, emergente en esa época.

2. CÓMO NACE UNA NUEVA CONGREGACIÓN DENTRO DE LA ORDEN DEL CARMEN. VICISITUDES DE LOS INICIOS

Los hechos sucedieron del siguiente modo:

Madre Piedad de la Cruz Ortiz Real, había nacido en Bocairente (Valencia) el 12 de noviembre de 1842. Desde su infancia siguió una larga trayectoria de búsqueda de la voluntad de Dios sobre ella, teniendo contacto con diferentes comunidades carmelitas de clausura, en Valencia, y de vida apostólica, en Barcelona. Sus varios intentos de ingresar en la vida religiosa fracasaron, hasta que el Obispo y su director espiritual confirmaban su experiencia interior de fundar una nueva congregación. Después de recibir los consejos y bendiciones de ambos, salió de Barcelona camino de Murcia en los primeros días del año 1884, acompañada de tres postulantes que sus superiores le habían proporcionado para que pudiera comenzar sus fundaciones, así como unas Constituciones por las que regirse. Bajo el amparo y protección de la Virgen del Carmen, de quien era muy devota, se instaló primeramente en el municipio de Puebla de Soto, en la casa de un rico y piadoso fabricante de harinas. Aquí tuvo lugar la fundación de la primera comunidad de Terciarias Carmelitas, dedicada a la educación de niñas pobres y al cuidado de obreros enfermos. En el mes de diciembre de 1886, fundaría la segunda comunidad en Caudete (Albacete), enviando como superiora a Sor Aguasvivas Vives Plá. Al año siguiente, en este mismo mes, se trasladaba la comunidad -Casa Madre- desde Puebla de Soto a Alcantarilla.

La tardanza del obispo de Cartagena en reconocer como Instituto Religioso de derecho diocesano a Madre Piedad y sus seguidoras, aprobándole unas Constituciones propias, ocasionaba una situación de incertidumbre y malestar en las hermanas. No les era posible iniciar su
noviciado canónico y ello les creaba inseguridad sobre su futuro. Por aquel entonces, -1988- , ya formaba parte de este grupo una joven que, años después, sería nuestra MADRE ELISEA: Josefa Oliver Molina. Al ingresar, Madre Piedad le cambió su nombre por el de Providencia.

Dios tenía sus planes sobre el grupo originario de Terciarias Carmelitas, constituido por las hermanas de las comunidades de Alcantarilla y Caudete. Para aquellas mujeres, Dios había trazado otra trayectoria, distinta a la vislumbrada por Madre Piedad de la Cruz.

Habían transcurrido dos años desde que Sor Providencia llegara a aquel postulantado murciano, y, la incierta situación del Instituto, provocó que, en 1890 Josefa decidiera regresar a casa de sus padres. Había oído hablar de otras Carmelitas, las de Palma de Mallorca, estas sí eran de derecho diocesano y estaban ya afiliadas a la Orden del Carmen y es muy probable que pensase en ir hasta allá. De camino a Benidoleig pasó por Caudete, donde vivían Fe Bañón y Aguasvivas Vives, cuidando enfermos, junto con otras hermanas. Ambas eran las que había conocido en su pueblo -Benidoleig-, cuando postulaban y con las que había marchado a Alcantarilla. En Caudete la comunidad de M. Piedad había ocupado, hasta hacía poco, una parte del antiguo convento de PP. Carmelitas, ahora, ya habían pasado al hospital de S. Diego, puesto que los carmelitas terminaban de regresar y estaban restaurando su primitiva residencia. Madre Elisea debió compartir su situación con aquellas hermanas, constatando que no era distinta a la que ellas vivían, por ello, su estancia en Caudete se prolongó más de lo previsto…

En estas circunstancias de desorientación y búsqueda, la Providencia colocó de modo decisivo en el escenario al P. Salvador Barri, un religioso de la comunidad recién constituida de Carmelitas de Caudete, con quien debieron tener más de una conversación y consulta. Es a él, a quien el Espíritu le inspirará la posibilidad de organizar, con estas hermanas, una nueva Congregación de Terciarias Carmelitas Regulares, comenzando la andadura de la vida religiosa desde sus principios. Este mediador, aunque profeso de votos simples, llevó su preocupación al superior de la comunidad, P. Cirilo Font, el cual la presentó, a su vez, a sus superiores y al Sr. obispo de la Diócesis de Orihuela, D. Juan Maura y Gelabert, quien la apoyó incondicionalmente.

3. EL PROYECTO FUNDACIONAL SE CONSOLIDA

Todas las hermanas de la anterior Congregación sin aprobar, se adhirieron a este proyecto de iniciar una nueva forma de vida Carmelita apostólica. Todas, menos la fundadora, Piedad de la Cruz, y su fiel
seguidora Alfonsa, quienes siguieron su camino por otros derroteros, también dirigidos por la amorosa providencia de Dios, a través de la mediación de la Iglesia, dando origen, más tarde, a otra nueva Congregación: las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús.

El hecho que dio lugar al nacimiento de la Congregación en la Orden y en la Iglesia, queda oficialmente recogido en un documento de la época, de forma breve pero muy explícita:
«En 6 de marzo del año 1891, se fundó y vistieron el Hábito como Terciarias Carmelitas, ocho Hermanas que son las piedras fundamentales de tan santo edificio. Celebrábase en este día la fiesta de S. Cirilo de Constantinopla, Confesor y Doctor de la esclarecida Orden Carmelitana.
Praticóse este solemne acto en el convento de S. José de PP. Carmelitas de Caudete, Provincia de Albacete y Obispado de Orihuela».
Los nombres de las ocho hermanas aparecen en varios documentos primitivos de la Congregación. Estos nombres son: Josefa Vives Plá, Carmen Vives Plá, Teresa Bañón Amorós, Purificación Martínez Ros, Eufrasia Albertos Gramage, Elisea Oliver Molina, Magdalena de Pazzis Blanquer Rumeu, María Jesús Benavente Benavente.

El P. Cirilo, siguiendo las orientaciones del obispo Maura, tomó bajo su responsabilidad la formación de estas candidatas a la vida carmelita, en su etapa de noviciado, ayudándoles a asimilar los valores específicos del Carmelo, de manera que se preparan, adecuadamente, a vivir su total entrega en obsequio de Jesucristo. El estudio de la Regla, la vida de oración y la espiritualidad mariana, serían, con toda probabilidad, los pilares fundamentales de esa formación, junto con las devociones específicas del Carmelo.

Tras un año intenso de formación en el noviciado, el 13 de marzo de 1892, siete novicias, de las ocho del grupo inicial, emitían su profesión simple y perpetua en la Iglesia del Carmen del Convento de San José al Prior General, P. Luís Mª Galli, en manos del P. Cirilo Font, prior de Caudete, con la aprobación del P. Provincial, Anastasio Borrás y del obispo, D. Juan Maura.

Una nueva Congregación había nacido, ratificada por el Decreto de erección canónica, otorgado por el obispo al año siguiente, el 20 de octubre de 1893. Para que esto sucediera, la intervención de la comunidad de PP. Carmelitas de Caudete, había sido absolutamente eficaz y decisiva, ya que su mediación había hecho posible que surgiera este nuevo brote de vida en la Orden del Carmen. Cuando, en
Julio de 1894, el P. Cirilo fue destinado a Brasil, su solicitud se prolongó a través de los sucesivos priores de la comunidad, que siguieron actuando, a su vez, como directores generales. Éstos fueron: P. Dionisio Alvarado y P. Carmelo Codinach.
Las Hermanas, por entonces, atendían en Caudete a los enfermos y ancianos del Hospital de S. Diego, dedicándose también a la enseñanza en una pequeña escuela. Todo era modesto y humilde, propio de los orígenes.

Josefa y Carmen Vives Plá, por haber sido miembros de la anterior comunidad establecida en Caudete, desempeñaron un papel destacado en el momento inicial de la organización del grupo fundador. Después de la Profesión, teniendo en cuenta los resultados obtenidos en la votación realizada por las interesadas en presencia del P. Cirilo, el día 1º de mayo de 1892, el obispo expidió los siguientes nombramientos:

  • Josefa Vives Plá: Superiora General
  • Carmen Vives Plá: Directora del Hospital de S. Diego
  • Elisea Oliver Molina: Maestra de Novicias

4. LA CONGREGACIÓN ESTABLECE LA CASA MATRIZ Y EL NOVICIADO EN ORIHUELA (ALICANTE)

No había trascurrido mucho tiempo desde la constitución jurídica con carácter diocesano, cuando comenzaron a surgir problemas y a suceder hechos dolorosos, especialmente para la Maestra de Novicias, Hna. Elisea Oliver. Todo ello, provocó que, el 15 de abril de 1899, el obispo se viera obligado a tomar decisiones de enorme gravedad, a la vez que demostraba su aprecio y solicitud por la naciente Congregación: Reformó algunos artículos de las constituciones vigentes; destituyó de su cargo a la Hna. Josefa Vives Pla y nombró como Superiora General interina a Hna. Elisea Oliver Molina. Pocos meses después, el 6 de julio de 1899, trasladó la “Casa Matriz” y el Noviciado de Caudete a Orihuela, sede Episcopal. Ante estas determinaciones, las hermanas Vives Plá, decidieron dejar la Congregación. Del grupo fundador sólo quedaban, en esta fecha, las Hnas. Teresa Bañón Amorós, Elisea Oliver Molina y Eufrasia Albertos Gramage.

En septiembre de 1904 se celebraba el primer Capítulo General de la congregación, ya en la Casa Matriz de Orihuela, y en él fue elegida Madre Elisea Oliver Molina para el cargo de Superiora General. El 1 de octubre del año siguiente, contando con el permiso del obispo Maura, Madre Elisea solicita al Prior General de la Orden del Carmen, P. Pío Mª Mayer, el Decreto de agregación y el 24 de diciembre de este
mismo año1905, se expide por la Curia de Roma este Decreto tan deseado, primero para la casa de Orihuela y, con fecha del 28 de junio de 1906, extensivo a todas las demás casas y a las que se funden en el futuro.

5. - LA CONGREGACIÓN SE CONSOLIDA Y EXTIENDE

Cuando Madre Elisea dice: “Lleguemos nosotras allí donde otros no pueden llegar”, estaba expresando su preferencia por abrir casas en los lugares más pobres y apartados. Su inclinación fue siempre situarse en la periferia. Era una verdadera OPCIÓN POR LOS POBRES antes de que fuera inventada la expresión. La realidad de España de principios del siglo XX ofrecía excelente oportunidad para realizar esta opción.

La primera fundación que llevó a cabo Madre Elisea fue la de ELDA. En una casa parroquial desprovista de casi todo, se instaló la nueva comunidad. La casa la ofrecía un buen sacerdote, D. José Navarro, para que en ella se educara a los niños. Era el 19 de octubre de 1901. Dos años más tarde se puso en pié otra fundación la de COX, pueblo próximo a Orihuela, la fecha: 8 de febrero de 1903. La finalidad era la misma y la escasez de recursos tendría gran parecido con la de Elda.
Desde que Madre Elisea desempeña por vez primera las tareas de General hasta que muere, la familia va creciendo a buen ritmo. A su muerte había unas 200 religiosas alimentándose del Carisma Carmelita, modelado por la Fundadora. Se da el caso de que, en casi todas las fundaciones, Madre Elisea puso su sello personal, puesto que era General y auspiciaba la obra e iba en persona al lugar, o porque le tocó a ella iniciar la comunidad como cabeza de la misma.
En casi todas las ocasiones las fundaciones tuvieron un claro signo de “abandono en la Providencia”, como sucedió en la de ALICANTE, (30 de Julio de 1907). Las Hermanas carecían de todo mobiliario. En el día de la fundación no tuvieron otra solución que sentarse en el suelo y contentarse con pan, atún y aceitunas de postre.
La Congregación comprometió su labor en el Hospital de ELDA el 2 de marzo de 1908. Consta en las crónicas que “fue preciso superar muchas penurias económicas y muchas estrecheces”. En el mismo año, el 15 de octubre, se fundó en PARADAS (Sevilla), para cuidar enfermos y alfabetizar a los niños. Luego el turno fue para EL BONILLO (8 de diciembre de 1909), con la misma finalidad que la anterior. Después surgiría la Cocina Económica de ALICANTE, el 6 de septiembre de 1912. Y el 1 de septiembre del año siguiente el Colegio de BENIMAGRELL (Alicante). El Colegio de MURCIA nacería el 15 de septiembre de ese mismo 1913. Al año siguiente, el 1 de junio de 1914,
se fundaría en BROZAS (Cáceres). “Le gustaba Brozas por la pobreza que había”; así reza uno de los testimonios que ha llegado hasta nosotros.
En la Víspera de la Asunción de Ntra. Sra. de 1916 se fundó el Asilo de Ntra. Sra. de las Nieves de ASPE (Alicante). En aquella época esta fecha debía ser celebrada con ayuno y abstinencia. Aunque así no fuera, a las religiosas no les quedó otra alternativa. Aceite y pan era de cuanto podían disponer para la comida. La íntima sensación de andar por el camino acertado y los vínculos fraternos entre ellas, resarcían las penalidades.

Hasta su muerte el 17 de diciembre de 1931, se llegarían a realizar 41 fundaciones, todas ellas cimentadas en la opción por los más humildes y menesterosos. Una opción que para ser creíble tenía que corresponderse con un estilo de vida austero, por parte de las propias Hermanas.

En el tiempo de la segunda Superiora General, M. Josefa Albert, empieza la expansión de la Congregación fuera del territorio nacional, comenzando por cruzar el Atlántico y abrir la primera Casa en Puerto Rico en 1935, dedicada a la atención de enfermos mentales.

Estremoz (Portugal) en 1942 sería al salto siguiente teniendo como fin el cuidado de un Hospital de Beneficencia, en donde las Hermanas experimentaron todo tipo de penurias.

En este mismo periodo, - año 1949 -, nuevamente se lanzan a las Américas, abriendo en Baní (Rep. Dominicana) un Colegio abierto a niños de todas las clases sociales.

En nuestro país las regiones más agraciadas por la presencia de las Hermanas en este periodo, son: Extremadura (6) y Murcia (2). También Barcelona (atención al Seminario Menor), Orihuela (atención al Seminario Menor y a las Escuelas profesionales de las Congregaciones Marianas) y Elche (clínica quirúrgica), surgirán en estos años, así como otras en Valencia, Albacete, Jaén, siempre con la finalidad de responder a aquellos sectores donde la necesidad humana no está atendida, o donde la Iglesia pide una atención especial, como son los Seminarios.
La siguiente Superiora General, M. Josefina Serra, continuaría promoviendo la misma vitalidad expansiva de la Congregación, abriendo nuevas casas en España, Portugal, Puerto Rico, Rep. Dominicana y además introduciendo una en Alemania y otra en Francia, como Residencia de Ancianos y Clínica quirúrgica, respectivamente. En España seguirá ella también la trayectoria anterior, abriendo casas destinadas fundamentalmente a la atención a enfermos y a la educación de niños y jóvenes.
Desde los años 1963 a 1969, con M. Matilde Narejos, cuarta Superiora General, la Congregación alumbrará 15 nuevas Fundaciones. Se adentrará también en Italia abriendo las casas de Nápoles (clínica), Roma (atención a niños abandonados) y Grottaferrata (casa de Reposo-ancianos) y continuará también la expansión en P.Rico (Hogar de ancianos) y Rep. Dominicana (Hospital de niños).
Fue en el mandato de la M. Socorro Font, cuando nuevamente la Congregación da otro gran salto misionero, fuera de la península y de Europa: en 1974 se inicia la aventura de la fundación en la isla de Timor, entonces colonia portuguesa a instancias del Obispo de allí, oriundo de este vecino país.
En 1975 las Hermanas vivirían con el pueblo de Timor la guerra que provocó la invasión de Indonesia, retirándose previamente el ejército portugués, siendo las únicas religiosas extranjeras que se quedaron allí, por decisión propia, en aquellos terribles momentos.

Cuando se presentó nuevamente la oportunidad, también facilitada por un Obispo, de dar un nuevo paso hacia la “frontera”, se responde afirmativamente a la solicitud de fundación en Rwanda (África Central). Era el año 1977.
En los años siguientes seguirá esta Superiora General su prolífera gestión, llegando a abrir hasta 34 casas, en España y fuera de ella, iniciando también nuestra presencia en el sudamericano país de Perú, en 1987, el último de su gobierno.
La trayectoria de Hna. Mª Altagracia Bello Gómez, como Superiora General, ha seguido marcando en sus directrices la necesaria orientación hacia este servicio, más que preferencial, identificador de nuestra razón de ser como Carmelitas, hijas de Madre Elisea: la dedicación de nuestras vidas a “los pequeños”, los preferidos del Señor, porque tienen “sed de la justicia”, sed de ser “personas dignas”, desde su condición y su cultura. Por ello, no solo optamos, sino que, sin ello nosotras no seríamos las “Carmelitas de Orihuela”, nacidas en el Carmelo viviendo el don que Dios concedió a Madre Elisea, como modo de ser mujer, cristiana, religiosa y Carmelita.

En abril de 1994 las Hermanas tendrían una nueva oportunidad de vivir en situación extrema y de solidarizarse con el pueblo a quien servían, cuando estalló la guerra en Rwanda (aunque ya venían sufriendo la tensión de la violencia desde algunos años atrás). Nuevamente se optaría por estar al lado de los “perdedores”.
Las 27 fundaciones realizadas a lo largo de los dos sexenios han querido responder a la doble exigencia de fidelidad a nuestra razón de ser en la Iglesia y al reclamo de las necesidades más urgentes de nuestros hermanos, con un marcado matiz de participación en la vida de la comunidad eclesial y de cooperación en el carisma y misión común con los Hermanos de la Orden del Carmen.
El nuevo sexenio que se inicia en agosto de 1999, con la elección de Hna. Mª del Carmen Aparicio Personal como Superiora General en el XVII Capítulo General, ve a venir señalado con las mismas directrices que marcan la vida de la Iglesia en el comienzo de este Tercer Milenio: la decadencia generalizada y el esfuerzo de autenticidad evangélica de una minoría en Europa; la lucha por seguir siendo signo profético del Reino entre los que son aplastados por el sistema económico en América Latina; el crecimiento y maduración de las comunidades cristianas en África; y la vitalidad y momento de gran expansión del cristianismo en Asia.
Junto a esto, seguimos asistiendo a las grandes convulsiones sociales, provocadas por los sistemas políticos y económicos, que tienen diferentes manifestaciones en las diversas partes del mundo, y que nos ofrecen la oportunidad de continuar en nuestra línea de compromiso evangélico, asumiendo los riesgos concretos de cada situación.

Por eso la presencia de la Congregación, tras el último Capítulo General de 2005, con la elección de Hna. Ana Molina Rebordosa como nueva Superiora General, hasta el día de hoy, continúa actuando esos mismos lugares geográficos, en completa armonía con el devenir de la Iglesia queriendo hacer suyas -con palabras del Concilio Vaticano II-: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia” (GS 1)

Desde el 17 de diciembre 1931, fecha en que fallece Madre Elisea, hasta la actualidad, comienzos del año 2010, las “Hermanas Carmelitas de Orihuela”, hemos seguido extendiéndonos a lo largo de la península Ibérica, en otros países de Europa y en los diversos continentes: América, Asia y África, abriendo un total de
137 Casas (178 sería el total, si añadimos las 41 que realizó Madre Elisea), de las cuales existen hoy 68, distribuidas en el mundo del siguiente modo:

España: 25

Portugal: 2

Italia: 2

Puerto Rico: 5

República Dominicana: 8

Perú: 3

Rwanda: 4

Timor Oriental: 10

Indonesia: 9

Estos son los nombres de las Superioras Generales, desde Madre Elisea y el número de fundaciones realizadas por cada una:

1. M. Elisea Oliver Molina 41 Fundaciones (1899 - 1931)

2. M. Josefa Albert Vidal 22 “ (1932 - 1951)

3. M. Josefina Serra Martí 21 “ (1951 - 1963)

4. M. Matilde Narejos Gambín 15 “ (1963 - 1969)

5. M. Socorro Font Deulofeu. 35 “ (1969 - 1987)

6. Hna. Mª Altagracia Bello Gómez 27 “ (1987 - 1999)

7. Hna. Mª Carmen Aparicio Personal 12 “ (1999 - 2005)

8. Hna. Ana Molina Rebordosa 2 (2005 - ……)