Historia de nuestra Congregación en Puerto Rico

Nosotras, las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, nacimos a la sombra de la Orden del  Carmen, el 6 de marzo de 1891 en España, siendo nuestra fundadora Madre Elisea Oliver Molina. Nuestra  Congregación  mantiene vivo el ideal contemplativo apostólico y la espiritualidad  Eliano-mariana,  los valores  esenciales del Carmelo: Vida de Oración-Contemplación, Fraternidad y Servicio  Profético en medio del Pueblo.

 

La Congregación se fue extendiendo por España, echando fuertes raíces; pero el  anhelo de nuestra   Fundadora era extenderla fuera de España. Intentó por dos ocasiones, en 1921, fundar en Brasil, pero sus intentos fueron fallidos por causas que desconocemos.  Madre Elisea no pudo alcanzar su anhelo,  pues murió en 1931 debido a su enfermedad de diabetes y al sufrimiento que le causó  ver a la Iglesia española en medio de tanta   persecución por la declaración de la  II República (14 de abril de 1931).

 

El Padre Rafael María Sarria, O. Carm., Provincial de la región Aragovalentina,  inspirador de la  fundación en el Brasil, lo comunicó a  Padre Rafael María Bañón, O. Carm. (Provincial de Puerto Rico)  quien le dio seguimiento a la misma y no cesó de insistir hasta que la reverenda Madre Josefa Albert, Superiora General en ese tiempo, después de una madura deliberación, aceptara fundar en Puerto Rico.  Fue en 1935, dicen las crónicas,  “…que nuestra amada Congregación saltaba las barreras de la Patria y fundaba en Puerto Rico”,  haciendo realidad el anhelo de nuestra Fundadora.

 

El coquí nos recibió con su canto

 

“El celo por la gloria de Dios encendía el corazón de Madre Josefa Albert, Superiora General; ella deseaba ser misionera y el Señor le concedía la gracia de que lo fuera por medio de las seis hermanas que el 21 de marzo de 1935 partían hacia Puerto Rico en el vapor ‘Magallanes’.   El 5 de abril de 1935, llegan a la Isla las Hermanas Ana Gilabert, Corazón Sala, Matilde Narejos, Candelaria Lluch, María del Sagrado Corazón Cortés y Salomé Ballester.  Fueron recibidas por la familia del Dr. Mario Juliá y personal administrativo de la Clínica psiquiátrica del Dr. Juliá donde las Hermanas realzarían su misión por 40 largos años.  Para iniciar la fundación se les proporcionó vivienda en la misma Clínica  Juliá (actual Universidad Politécnica de P.R.)  En sus crónicas dice: “Por fin llegamos a esta santa casa donde nos hicieron un gentil recibimiento, nos causó grata impresión la imagen del Sagrado Corazón que parecía decirnos con sus brazos extendidos: ‘¡Bienvenidas, hijas mías, yo os bendigo, no temáis, yo seré vuestro compañero inseparable!’

El día 8 de abril de 1935 las Hermanas comenzaron su primer día de labores en la Clínica; supervisando y cuidando a los enfermos mentales, en su mayoría veteranos de la primera guerra    mundial.  “Igualmente se hacían cargo de la  asistencia espiritual tanto de los enfermos como del personal… El mayor problema, con que se encontraron fue la escasez de personal, que les obligó a trabajar muchas horas extras, para así suplir la falta de personal laico”  El Señor,  posteriormente, recompensó los sacrificios y esfuerzos de las Hermanas con vocaciones  nativas.

 

“Lleguemos donde otros no pueden llegar” (Madre Elisea Oliver)

 

            A lo largo de estos 75 años en tierra borincana, el Señor nos ha ido llevando por sus caminos con su mano providente. Al ser la primera semilla sembrada fuera de España también hemos sido medio para llegar a República Dominicana el 27 de octubre de 1949 y a las selva de  Perú  (Lagunas) el 14 de diciembre de 1986.

            En Puerto Rico nuestra presencia ha llegado a los pueblos de Puerto Nuevo (1952-1953),  Villalba- Misión Noel (1977-1987), Orocovis (1995-2006),  Jayuya (1981-1999), Santurce (1997-2001) y Río Piedras (1935-hasta la actualidad), pueblos, lugares y gentes muy queridas, con las cuales hemos compartido los apostolados de la Pastoral Parroquial, Educativa, de Salud, el cuidado y atención de enfermos, niños/as, jóvenes, la acogida y asesoramiento espiritual.

            En la actualidad tenemos 5 comunidades religiosas y dos obras apostólicas: El Colegio Ntra. Sra. Del Carmen (Trujillo Alto) donde “Educamos para Servir” y como decía nuestra Madre Elisea “Educad a los niños en la ciencia de los Santos”, encendiendo la luz de la fe y del conocimiento y  el Hogar Carmelitano (Urb. San Martín) donde acompañamos a las personas de edad avanzada y enfermas, proporcionándoles el calor de un hogar, acompañamiento espiritual y velando por su bienestar físico.  En  esta obra tenemos dos comunidades, una de Hermanas Mayores, que gracias a ellas, a su esfuerzo, dedicación, sacrificio y entrega durante tantos años hoy podemos celebrar estos 75 años de presencia en estas tierras y la otra comunidad entregada al servicio de los envejecientes.  Muy cerca se encuentra la comunidad Ntra. Sra. Del Carmen, sede del Gobierno Regional. Otra de nuestras Comunidades, Santa Teresa de Jesús,  se encuentra ubicada en Barrio Dulce en  Caimito.     Esta es la casa de formación de las nuevas candidatas, pero también se presta el servicio de animación litúrgica, ayuda a la  catequesis y visita a los enfermos de este barrio pobre.

 

 

El Carmelo tiene un lugar para ti

 

            En el año 2005 un grupo de laicos comprometidos, experimentaron el llamado del Señor a compartir nuestra vida y misión desde su propio estado de soltería, casados o viudez, formando así, por primera vez, la Fraternidad Laical Carmelita.  Ellos y ellas reciben, mensualmente, formación cristiana, espiritual, eclesial y litúrgica  en la espiritualidad del Carmelo.  Cada uno desde sus labores diarias, labores voluntarias  viven intensamente su compromiso cristiano con el sabor Carmelita. Otra de nuestras actividades apostólicas la llevamos a cabo conjuntamente con la Fraternidad Laical Carmelita al  acoger a las personas que deambulan por las calles de Río Piedras y  proporcionarles alimentos, ropas y material de aseo personal.

 

 De esta manera, desde hace 75 años seguimos haciendo presente el espíritu que nos legó Madre Elisea, el espíritu del Carmelo,  realizando desde donde nos encontramos, la misión que el Señor nos encomienda: “Buscar y vivir la presencia del Dios vivo y verdadero y ayudar a otros a entrar en relación con Él” (Constituciones de HHVMMC).